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7 Formas poderosas de abandonar la mentalidad de víctima


En algún momento de la vida, hemos tenido que hacer algo contra nuestra voluntad. Todo el mundo ha vivido un momento difícil en el que se ha sentido humillado o traicionado de alguna manera. Muchos hemos experimentado la pérdida de un ser querido, o incluso, problemas en nuestra propia salud. Algunos hemos sido víctimas de la violencia, en casa, en la escuela o en la vida.


Pero mientras algunos consiguen sobrellevar el dolor, la autocompasión, la ira y la culpa, otros llegan a verse como víctimas. La mentalidad de víctima se forma no sólo como resultado de la violencia sostenida o la humillación, sino también por el entorno. A menudo las personas no reconocen y ni siquiera se dan cuenta de que están actuando como víctimas.


¿QUÉ ES LA MENTALIDAD DE VÍCTIMA?

Considerarse una víctima no significa necesariamente que se haya sido objeto de abusos físicos o psicológicos. Una víctima es una persona que cree que algo o alguien controla su vida desde fuera. Las víctimas se ven a sí mismas como impotentes, creen que los factores externos controlan su vida y ven la vida como un muro de circunstancias insuperables.


Se sienten obligados a hacer cosas en contra de su voluntad. Pueden quejarse, pero aun así harán lo que no quieren hacer, pensando que no hay alternativa. Parece que todo el mundo está en su contra. Las víctimas siempre se sienten dependientes de las fuerzas externas y las culpan de todo lo que ocurre en su mundo.


La mentalidad de víctima puede verse en todos los ámbitos de nuestra vida como por ejemplo en sus relaciones o en la vida cotidiana.


La mentalidad de víctima en sus relaciones

Cuando las víctimas son llevadas a renunciar a sus prioridades, aspiraciones, sueños y deseos, pierden la autoestima y la confianza en sí mismas y renuncian al poder. Imagina, por ejemplo, a un hombre que renuncia al trabajo de sus sueños para complacer a sus seres queridos. Sentirá un resentimiento interno por haber sucedido esto, y rabia por la percepción de falta de aprecio y gratitud. Incluso si se siente ofendido, humillado o poco apreciado en la relación, en lugar de tomar las riendas de su propia vida, se quejará de cómo le han tratado. De este modo, asume el papel de víctima.


La vida cotidiana

Incluso en una situación menor, algunas personas consiguen convertirse en víctimas de las circunstancias. Por ejemplo, imaginemos que le pides a un compañero de trabajo un pequeño favor como una taza de café. Él podría quejarse terriblemente, diciendo que eres floja y perezosa y que vives de los demás, etc... Al final, te hará el favor pero seguirá quejándose internamente de la "injusticia". Pero la realidad de la situación es ésta: se le ha pedido un favor y tiene que elegir. Podría decir: "Lo siento, no paso por la máquina de café"; podría decir que está demasiado ocupado o incluso podría decir que se ha olvidado. Hay muchas maneras de responder. En este caso, sin embargo, elige alimentar los sentimientos de abnegación.

"Soy tan lamentable, la gente siempre se aprovecha de mí..." - Esto es una mentalidad de víctima.


La persona con mentalidad de víctima tiene la costumbre de quejarse de todo - por ejemplo, siempre tiene que cocinar, se ve obligada a trabajar para ese jefe terrible, el tráfico es siempre horrible. Estas quejas esconden algo… y es el que la gente espera a que alguien más arregle las cosas. La persona no se da cuenta de que todo es el resultado de sus propias decisiones.


A menudo, las personas con mentalidad de víctima no dicen nada directamente al amigo, que los manipula, o al jefe, que les insulta y humilla. En cambio, acuden a otra persona para quejarse y descargar su ira con historias dramáticas sobre su jefe grosero y arrogante, o su amigo egoísta y desagradecido. Las personas que se ven a sí mismas como víctimas de las circunstancias siempre se quejan y lloriquean.


Las víctimas se preguntan constantemente:

“¿Por qué yo?”

“¿Por qué la gente es tan mala?”

“¿Por qué el jefe no me da un aumento?”

“¿Por qué me ha dejado?"


Al buscar respuestas a estas preguntas, se atormentan a sí mismos y su autocompasión sólo refuerza su identidad de víctima. La pregunta que deberían hacerse es:

"¿Por qué ha ocurrido esto ahora?”

“¿Qué puedo aprender de esta situación?”

“¿Cómo puedo evitarlo en el futuro?"


¿Cómo se puede abandonar la mentalidad de víctima?

En primer lugar, es importante entender por qué adoptamos esta mentalidad: ¿Qué beneficios aporta?

​​La mentalidad de víctima aporta:

  • Atención: Cuando estamos en la posición de víctima, recibimos atención, simpatía y apoyo de la gente.

  • Cuando somos víctimas, no hay necesidad de asumir riesgos o responsabilidades.

  • Ser víctima nos da una excusa para explicar las circunstancias de nuestra vida. Es una excusa para el hecho de que no hemos conseguido nada. Seguimos pensando que los demás nos han frenado, que no han visto nuestro potencial, etc.

A veces, ser víctima te hace sentir parte de una comunidad. Esta comunidad crece a partir de la propia sensación de que ellos -los otros- son "malos" y tú estás en el lado "bueno". Tu rabia por la injusticia de sus discursos da un sentido dramático e incluso heroico a tu sufrimiento.


"Pobre de mí" te da un sentido de identidad (aunque sea falso). Te hace sentir especial. Esto te da un poder pasivo que llama a la gente a prestarte atención y compasión.


Para poder desprenderte de tu mentalidad de víctima, debes renunciar a los beneficios que te aporta. También debes saber que crear un nuevo patrón de pensamiento y comportamiento lleva tiempo, esfuerzo y molestias. Además, cuando empiezas a cambiar, puedes sentirte inestable, inseguro y hasta vulnerable pero tienes que pasar por este periodo si quieres recuperar el poder y cambiar tu vida.


¿Estás preparado para abandonar la mentalidad de víctima y vivir con confianza?

Si la respuesta es "sí", puedes empezar a dar los primeros pasos ahora:

7 maneras de abandonar la mentalidad de víctima y vivir con confianza

1. Libera el dolor del pasado.

Para superar tu mentalidad de víctima, debes liberar el dolor de todas esas experiencias pasadas, enterradas en lo más profundo de tu ser. Tienes que liberar los sentimientos negativos de miedo, culpa, odio, ira, autocompasión porque te mantienen en cautividad y reafirman tu identidad de víctima. Perdona a los que te han hecho daño. Perdonar no significa justificar las acciones de los demás, es un acto puramente interno de dejar ir los sentimientos dolorosos. Sólo cuando perdones serás libre.

2. Asume la responsabilidad de tu vida.

Lo principal que tienes que hacer para recuperar el poder es asumir la responsabilidad de tu vida: de los sentimientos, pensamientos y reacciones que eliges experimentar. Date cuenta de que las quejas, la infelicidad y las culpas no resuelven tus problemas. Piensa en lo que puedes hacer personalmente y pasa a la acción.

3. Recuerda que siempre tienes una opción.

Siempre podemos, en cada situación, elegir cómo reaccionar. En cualquier momento podemos recuperar el poder tomando la decisión correcta.

4. Cambia tu vocabulario.

Cambia las palabras de tu vocabulario que te hacen sentir como una víctima. Por ejemplo, en lugar de "debería", piensa "elijo hacerlo"; en lugar de "espero", di "lo haré"; en lugar de "no hay salida", piensa "sé que hay una manera y la encontraré"; en lugar de "no puedo", di "lo intentaré".

5. Aprende a decir "no".

Las personas que tienen una mentalidad de víctima, suelen tener dificultades para decir "no".

6. Cambia tu actitud.

Cambia el enfoque de lo que no tienes o lo que te hace sentir mal a lo que sí tienes y a tus puntos fuertes. Lleva un cuaderno, haz una lista de todo lo bueno que hay en tu vida y practica el agradecimiento por ello.

7. Dar pequeños pasos fuera de tu zona de confort.

Empieza por dar un pequeño paso fuera de tu zona de confort y empezarás a pasar de ser una víctima a una persona segura de sí misma y que se respeta.

Así que… ¿estás preparado para ser más consciente de cuándo estás cayendo en la "mentalidad de víctima"?

Espero poder haber ayudado a iniciar ese cambio en la “mentalidad de víctima”. Me cuentan en los comentarios como van progresando en su cambio de mentalidad de víctima. Les deseo un bonito domingo.


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