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Cómo ser flexible en una relación


Muchas de nosotras hemos sido condicionados a pensar que una vez que encontramos a la persona que creemos que es perfecta para nosotros, entonces el trabajo duro ha terminado. Todo debería ir sobre ruedas a partir de ese momento. Al fin y al cabo, si son perfectos para nosotros, ¿no debería encajar todo? Pero eso no podría estar más lejos de la realidad. De hecho, una vez que se encuentra la pareja con la que se está dispuesto a comprometerse, es cuando comienza el verdadero trabajo. Y cualquier relación sana requiere cierta flexibilidad por parte de cada uno. Porque el cambio es inevitable. Y para que una relación crezca y prospere, es fundamental que tú y tu pareja sean capaces de adaptarse a los cambios, encontrando juntos el camino a través de lo bueno y lo malo.


LA FLEXIBILIDAD ES UNA HABILIDAD

Para muchos de nosotras, el grado de flexibilidad en una situación depende del estado de ánimo en el que nos encontremos, de lo apegados que estemos a una determinada creencia o idea, o de los miedos que podamos sentir a la hora de dejar de lado esa creencia o idea. Pero, ¿cuántas veces has visto que ser inflexible te ha llevado a un estrés aún mayor o ha creado más conflicto en tu relación? ¿Y cuántas veces has visto que ser flexible puede ayudar a traer más paz, comodidad y amor?


Por eso ser flexible es una decisión consciente, y es una habilidad que debes practicar repetidamente en tus relaciones si quieres ver los beneficios. A menudo, las personas eligen el camino de la resistencia y el rechazo al cambio, porque equiparan el ser flexible con el conformismo o la debilidad. Pero en realidad es lo contrario. Puedes seguir manteniéndote firme en tus valores y creencias, sólo que estás eligiendo estar abierta a los sentimientos y deseos de tu pareja y dispuesto a hacer cambios significativos para mejorar tu relación. Eso es poderoso y proactivo, y es algo que tu pareja sin duda respetará y admirará.


LA FLEXIBILIDAD SIGNIFICA DEJAR IR

Nuestro apego a las cosas, a las ideas y a ciertos puntos de vista puede hacernos rígidos e implacables. Al soltar estos apegos, no estamos negando nuestras creencias y valores, simplemente estamos renunciando al mandato de que debemos controlar todos los aspectos de ellos. Esta práctica se conoce como "no apego". El no-apego no significa ser frío e insensible. No es lo mismo que ser desapegado. Más bien, significa simplemente que no te aferras. Cuando te vuelvas desapegado, las expectativas y las emociones dejarán de controlar tu vida. Y tendrás una nueva sensación de claridad que te permitirá ver la verdad que hay en el fondo de la cuestión, lo que en última instancia te ayudará a ser más flexible con tu pareja.


OLVÍDATE DE "TENER RAZÓN".

Cuando tenemos razón, nos sentimos bien con nosotros mismos. Nos sentimos validadas y sentimos que tenemos un buen juicio. Es cierto que todo eso es positivo. Pero, ¿qué conseguimos con tener la razón cuando estamos en una relación?


La necesidad de tener razón lleva a la necesidad de ganar una discusión. Y la necesidad de ganar una discusión significa que tu pareja tiene que perder. Y si realmente te importa tu pareja, ¿por qué querrías que perdiera?


Cuando dejas de lado tu necesidad de tener la razón, te abres a un entorno generativo y emocionante en el que tanto tú como tu pareja pueden aprender y crecer juntos. Esto también crea un espacio seguro en la relación en el que tanto tú como tu pareja pueden confiar en el otro para dedicarse a la escucha compasiva y a las técnicas de comunicación eficaces.


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