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Qué hacer si tu pareja siempre está a la defensiva



Estar a la defensiva no es la experiencia más agradable. Cuando estamos a la defensiva, siempre ponemos nuestras defensas en alto y bloqueamos todo tipo de argumento de parte de los demás, creyendo que nos están atacando o que nada de lo que hacemos es suficiente para ellos. La actitud defensiva es uno de los mayores alborotadores en las relaciones, ya que al menos una cuarta parte del problema que tienen las parejas es no saber escucharse entre sí en lugar de simplemente responder a la defensiva. Muchos de nosotros luchamos por estar abiertos a quejas, protestas o preocupaciones, y nos protegemos rápidamente con la armadura de la defensiva en lugar de abordar el problema en cuestión.


¿Pero qué es exactamente estar a la defensiva? Todos tenemos mecanismos de protección y estos mecanismos son necesarios para nuestra supervivencia. Cuando están subdesarrollados, exhibimos límites deficientes y aceptamos todas las quejas como nuestra culpa o responsabilidad. Por el contrario, cuando están demasiado desarrollados, tratamos constantemente de protegernos de un ataque percibido. Ambos extremos pueden dañar nuestras relaciones.

La actitud defensiva cierra la comunicación, entierra la buena voluntad y convierte una simple conversación en un problema potencialmente grave entre personas que rara vez se discute, pero que se manifiesta a través de comportamientos como retraerse, reprimirse y resentirse.

Además, la actitud defensiva requiere mucha energía para mantenerse. Aunque está destinado a minimizar nuestros sentimientos de vergüenza, en realidad los profundiza. Además, el comportamiento defensivo de una de las personas en la relación hará que el otro se cierre emocionalmente. Si bien uno puede sentirse bien a corto plazo y manejar las emociones negativas, estas emociones eventualmente emergerán, ya sea en explosiones de rabia o actos de venganza pasiva, como burlas agudas, críticas disimuladas o la negación de las expresiones de amor.


Si bien hay muchos factores involucrados en el tema, como el temperamento innato o la historia de la infancia, es importante resaltar que uno de los mecanismos más importantes a señalar es nuestra programación cerebral, que está diseñada para protegernos del peligro con una respuesta de lucha, huida o congelación. En tiempos antiguos esto nos servía para protegernos de los depredadores, pero actualmente esas reacciones emergen frente a estreses de la vida cotidiana. En el siglo XXI, nosotros como adultos, podemos reaccionar incluso ante una pequeña crítica congelándonos instintivamente, es decir, hacemos todo lo posible para evitar que aquel que se queja continúe expresando comentarios negativos. Cuando su pareja dice: "Me molestó que le dijeras a tus amigos que tuvimos una pelea", estas declaraciones no son en realidad fuentes de peligro. Pero para nuestro cerebro emocional, pueden sentirse como un peligro, y actuamos instantáneamente para tratar de protegernos. Ahí es cuando la pelea empieza de verdad.


Cómo hablar con alguien que siempre se pone a la defensiva:

Si es que identificaste que tu pareja (o tal vez tú) tiene estas actitudes defensivas, te quiero brindar algunos consejos para lidiar con ese comportamiento defensivo:

  • Habla sobre los problemas sin culpar a nadie cuando no estés molesto. Por ejemplo, la mayoría de las críticas disfrazan un deseo, así que trate de hablar sobre lo que quieres en lugar de lo que está mal. Podrías decir: "Extraño escuchar sobre tu día", en vez de "¡Ya nunca me cuentas nada del trabajo!".

  • Cuando no estés en medio de una discusión, pregúntale a tu pareja cómo preferiría recibir las quejas.

  • Sé consciente del mensaje que estás dando con tu propio lenguaje corporal. Puedes sentirte neutral, pero tu comunicación no verbal puede sugerir que estás culpando al otro.

  • Detente y observa tu reacción luego de recibir una crítica. Si tu reacción es devolverle la crítica, respira en su lugar y di: "Oye, es justo, pero me siento reactivo. Dame un momento para manejar eso y responderé". Luego respira profundamente y haz una pausa antes de decir algo.

  • Practica calmarte a ti mismo. Conoce cómo te sientes corporalmente cuando estás siendo atacado. Cuando veas que respiras rápido, que tus músculos están tensos y que te inundan los pensamientos negativos, haz una pausa. Sal para caminar un poco, respira hondo y repítete que esta es una vieja estrategia protectora de tu sistema nervioso autónomo y que no la necesitas.

  • Busca una pizca de verdad en lo que dice tu pareja y practica reconocerlo mientras recuerdas que esta es una condición humana, no un defecto de carácter.

Sin embargo, es importante resaltar que no es fácil romper hábitos profundos por la fuerza de la voluntad. Se necesita tiempo para que se formen nuevos patrones. Si haces todo lo posible por un tiempo y aún no puede hablar sin pelear, un buen terapeuta puede ayudarte. Un terapeuta de parejas capacitado puede fomentar un espacio seguro que les permita a ambos mirar con delicadeza el dolor detrás de sus paredes y defensas. Con la ayuda de un terapeuta, tú y tu pareja pueden crear nuevas conexiones para la curación que continuarán mucho después de que termine su trabajo en la terapia.

Ya sea que decidas hacer algunos cambios en casa o buscar la ayuda de un terapeuta o psicólogo para tratar este problema, es importante tomar medidas y darse cuenta de que la actitud defensiva no es una condición permanente e inmutable; es un comportamiento aprendido que se puede desaprender con trabajo, compromiso y apoyo.


 

Mientras tanto, recuerda que aquí tienes un espacio seguro, de mi corazón al tuyo. Si quieres explorar más el tema de la convivencia positiva te recomiendo leer mi blog: “7 reglas de oro para vivir en pareja”.


Un abrazo muy fuerte,

Pao.


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