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Aprendiendo a celebrarte a ti mismo

Actualizado: 22 oct 2021



Te levantas temprano, haces tus actividades rutinarias de la mañana, empiezas a trabajar, almuerzas, sigues trabajando hasta tarde haciendo horas extras, te vas a dormir cansado y repites la rutina al día siguiente.

Nuestros días se convierten en un ciclo interminable de hacer las cosas y pasar al día siguiente. Pero ¿Qué tal si hoy fuera especial? Quiero compartirte algunas prácticas simples que se convertirán todos los días en algo para celebrar.


Práctica 1: Gana el día

En lugar de comenzar el día con una lista de tareas por hacer... ¿Qué pasaría si identificáramos un par de cosas que harían de este día una victoria absoluta?

Entonces, la práctica consiste en comenzar el día con una simple entrada en tu cuaderno o en un simple documento de texto: ¿Qué podría hacer para que este día sea una victoria? En ese cuaderno hay que enumerar un par de victorias potenciales. Es verdad que hay otras actividades que cumplir, probablemente propias de la rutina, pero te enfocarás en aquellas dos o tres tareas especiales. Lograrlo debe ser una gran victoria para lograr tus metas a largo plazo o puede simplemente ser una actividad que te hará sentir fantástico.

Ten esta lista muy presente y revísala varias veces al día. Luego mira hacia atrás al final del día y celebra tus logros. A veces no conseguirás hacerlas todas, lo que no es motivo de decepción, sino de aprendizaje. Pero la mayoría de los días haz al menos un par, y cualquier progreso es un gran motivo de celebración.


Práctica 2: Una breve revisión

Al final de cada día, puede ser poderoso hacer una breve pausa y revisar cómo fue el día. ¡Y celebra todo lo que puedas!

Puedes revisar como te fue en el trabajo, donde viste lo divino, lo bello y lo bueno en el día de hoy, e incluso qué cosas del día fueron motivo de alegría y gozo. Esto solo debe tomar unos minutos. Establece un recordatorio en tu teléfono y ya tendrás todo listo.


Práctica 3: Ritual al finalizar las tareas

No tenemos que esperar al final del día para celebrar. Podemos hacerlo después de cualquier cosa que hagamos. La práctica es un ritual simple: haz una pausa cuando hayas terminado con algo, antes de pasar a lo siguiente. Y reflexiona. Y celebra.

Por ejemplo, cuando terminar una actividad en el trabajo inmediatamente puedes ir a revisar tu correo a ver que otras cosas debes hacer. Sin embargo, puedes hacer una pausa y reflexionar como te fue en la actividad anterior. De eso ¿Qué puedes celebrar y estar agradecido? Para hacer esto se necesitan segundos, pero significa que, a lo largo del día, estamos encontrando momentos de profundo aprecio por la vida.


 

Si te interesa más esto te recomiendo revisar mi blog: Gratitud deliberada y su importancia de escribir un diario de gratitud, en el que exploro la importancia de mirar hacia atrás y ser agradecidos de manera consciente y continua.


Mucha suerte poniendo en práctica estas 3 prácticas.

Un abrazo grande,

Pao.


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