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4 lecciones poderosas para aprender gradualmente a abandonar el pasado



Si alguien está trabajando en sí misma y está cambiando para ser mejor; resulta innecesario seguir sacando a relucir el pasado. La gente puede cambiar y crecer. ¡Sabes que esto es cierto!


Pero, ¿realmente te haz dado esa oportunidad para cambiar y crecer? ¿Haz aflojado conscientemente tu control sobre todo lo que está detrás de ti, para que puedas dar ese paso adelante con gracia?


Si niegas con la cabeza, no está sola. Sé exactamente cómo te sientes. Yo misma he estado allí y conozco a decenas de personas en el mismo barco. A veces, todas somos víctimas de nuestros apegos. Y a veces ni siquiera nos damos cuenta de que estamos bloqueando nuestras propias bendiciones presentes, aferrándonos al pasado. Haz tu mejor esfuerzo para darte cuenta de esto ahora mismo…


El crecimiento es doloroso. El cambio es doloroso. Pero al final, nada es tan doloroso como quedarse en algún lugar del pasado.


1. Puedes tener una historia desgarradora en el pasado, sin dejar que este gobierne tu presente.

En el presente, todos tenemos algún tipo de dolor: enfado, tristeza, frustración, decepción, arrepentimiento, etc.


Analiza este dolor dentro de ti, obsérvalo de cerca y nota que es el causante por cualquier historia que tengas en tu cabeza sobre lo que sucedió (ya sea en un pasado reciente o uno distante). Tu mente puede insistir en que este dolor es causado por lo que paso, pero lo que ocurrió en el pasado NO está ocurriendo en este momento. Se acabó. Ha pasado. Pero el dolor todavía está debido a la historia que te vienes contando inconscientemente sobre este incidente.


Así que fíjate en la historia que tienes, sin juzgarla y sin juzgarte a ti misma. Es natural tener una historia; todos tenemos historias. Ve la tuya por lo que es. Y mira que te está causando dolor. Luego respira hondo.


2. Una gran parte de dejar ir, es simplemente darse cuenta de que no hay nada a lo que aferrarse.

Todas las cosas de nuestro pasado a las que tratamos desesperadamente de aferrarnos, como si fueran elementos reales, sólidos y eternos en nuestras vidas; no están realmente ahí. O si están ahí de alguna forma, son historias cambiantes, fluidas, impermanentes o simplemente imaginadas en nuestras mentes.

Imagina que estás con los ojos vendados y pisando el agua en el centro de una gran piscina; luchando desesperadamente por agarrarte del borde que crees que está cerca, pero en realidad no lo está, está muy lejos. Intentar agarrar ese borde imaginario te estresa y te cansa, mientras chapoteas sin rumbo tratando de aferrarte a algo que no está allí.



Hoy te desafío a que te preguntes:

  • ¿Qué es ese algo del pasado a lo que todavía estás tratando desesperadamente de aferrarte?

  • ¿Cómo te está afectando en el presente?

Luego imagina que aquello a lo que estás tratando de aferrarte no existe realmente. Imagina dejándote ir... y simplemente estas flotando.


3. El dolor sutil que sigues sintiendo, se puede curar mediante la compasión por los que sufren a tu lado.

Cuando todavía estamos atravesando una experiencia dolorosa del pasado, es fácil sentirnos solas, como si nadie más pudiera entendernos. De alguna manera, subconscientemente nos ubicamos en el centro del universo y vemos todo lo que sucedió exclusivamente desde el punto de vista de cómo nos afecta personalmente, sin tener en cuenta a nadie más. Pero a medida que crecemos a través de nuestro dolor y ampliamos gradualmente nuestros horizontes, comenzamos a ver que nuestro pensamiento egocéntrico solo alimenta nuestra miseria. Y nos damos cuenta de que cambiar nuestro enfoque hacia los demás por un tiempo nos puede ayudar.



Respira cualquier sentimiento doloroso que estés sintiendo y exhala alivio, para todos los que están sufriendo a tu lado en el mundo.
  • Si siente dolor, inhala todo el dolor del mundo... luego exhala paz.

  • Si siente irá, inhala toda la irá del mundo... luego exhala perdón.

  • Si te siente arrepentida, inhala todo el arrepentimiento del mundo... luego exhala gratitud por los buenos momentos.

Haz esto durante uno o dos minutos tantas veces como sea necesario, imaginando todo el dolor de los que están cerca y lejos con cada respiración, y luego un sentimiento de compasión y reconciliación que irradia a todos aquellos que están sufriendo al respirar.


En lugar de huir de tu pasado y del dolor que te causó, lo estás abrazando… te estás permitiendo absorberlo. Y también estás pensando en los demás, lo que te saca de esa trampa miserable y egocéntrica.


4. Siempre, siempre, siempre... hay algo por lo que estar agradecido en el presente.

Incluso cuando tu pasado, tu historia, intenta atraerte hacia atrás, conscientemente puedes hacer todo lo posible para concentrarte en tus bendiciones presentes. ¿Qué ves en tu vida ahora mismo? Se agradecida por todo. Por tu salud, tu familia, tus amigos y tu hogar. Mucha gente no tiene estas cosas. Además, recuerda que el ser humano más rico no es el que tiene más, sino el que necesita menos. La riqueza es una forma de pensar. Quiere menos y aprecia más hoy.


Tu turno…

Nuevamente, las lecciones anteriores requieren práctica para comprenderlas completamente en tiempo real, porque muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que estamos bloqueando nuestras propias bendiciones presentes al aferrarnos al pasado. Así que haz todo lo posible para tomar conciencia de esto, para practicar con diligencia, de modo que pueda soltarse gradualmente.



Sigue recordándote a ti misma …

  • Tu no eres tus malos días.

  • Tu no eres tus errores.

  • Tu no eres tus cicatrices.

  • Tu no eres tu pasado.

Quédate aquí ahora y respira.


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