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Cuerpo y Emociones



Los seres humanos experimentan una variedad de emociones, como felicidad, tristeza, alegría extrema y depresión. Cada una de estas emociones crea una sensación diferente en el cuerpo. Después de todo, nuestro cuerpo libera distintas sustancias químicas cuando experimentamos cosas y cada producto químico trabaja para crear un ambiente diferente en el cuerpo. Por ejemplo si tu cerebro libera serotonina, dopamina u oxitocina, te sentirás bien y feliz. Por el contrario, si tu cuerpo libera cortisol cuando estás estresado, tendrás una sensación completamente diferente que estará asociada con el cuerpo entrando en modo de supervivencia.


La conexión entre la mente y el cuerpo es muy potente y aunque no se puede ver visualmente, los efectos que la mente puede tener en tu cuerpo físico son bastante profundos. En general podríamos tener una actitud mental positiva y lidiar directamente con nuestros desafíos internos, y así crear un estilo de vida saludable. Por otro lado, podríamos ser negativos, tener pensamientos autodestructivos y no lidiar con nuestros asuntos internos, incluso llegando a esconder estos problemas con afirmaciones y positividad, sin encontrar el camino y creando un estilo de vida poco saludable.

¿A qué se debe esto?

Nuestras emociones y experiencias son en esencia energía y se pueden almacenar en la memoria celular de nuestro cuerpo. ¿Alguna vez has experimentado algo en tu vida que dejó una huella emocional o un dolor permanente en un área determinada de tu cuerpo? Es probable que esto se deba a que en esa zona de tu cuerpo todavía se guarda la energía liberada de esa experiencia.

Cuando sientes un dolor, rigidez o lesiones en ciertas áreas, a menudo están relacionadas con algo que sientes de forma emocional dentro de ti mismo. A simple vista puede parece que no es así, porque no estamos lo suficientemente conectados con nosotros mismos y nuestras emociones, ya que vivimos a un ritmo muy rápido. Cuando se ha sufrido de dolores crónicos en la espalda, las rodillas, el cuello o los hombros, y ningún tratamiento físico tiene resultados, es cuando se tienen que resolver aquellas emociones que estaban detrás de esos dolores. Por mucho que se gaste tiempo y dinero en terapia física, y por más que uno piense que va a ayudar, se puede no obtener resultados. Hay algo más con lo que trabajar. Una vez que se preste atención al patrón de pensamientos inconscientes y emociones que se concentran en el cuerpo, las cosas se aflojan y el dolor se va.

Cuando nos enfermamos o sentimos mucha tensión y dolor, varias veces nuestro cuerpo nos pide que reflexionemos y encontremos la paz en nuestro interior y en nuestro entorno. Es todo un proceso de aprendizaje y crecimiento que no tenemos que juzgar ni temer.

Recuerda, tú tienes todo el poder dentro de ti para poder afrontar cualquier desafío que se presente. En lugar de etiquetar las cosas como negativas y positivas a medida que las relacionas con cada experiencia que tienes en tu vida, trata de ver las cosas desde un punto de vista más amplio. Pregúntate a ti mismo, ¿cómo puede ayudarme esto a aprender algo?

Tómate tu tiempo y observa.

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